Damian Maxson
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Vida

De vuelta al presente

En realidad, solo existe el aquí y el ahora, estamos inmersos en ello. Pero, ¿cómo se consigue vivir de verdad en el presente y no dejarse distraer por el pasado o el futuro?

Por Damian Maxson · 23 de julio de 2026 · 4 min de lectura
De vuelta al presente

¿Por qué volver al presente? En realidad, solo existe el aquí y el ahora. Estamos inmersos en ello.

¿Una pregunta interesante?

El pasado es lo que ya sucedió, pero a menudo lo revivimos en nuestros pensamientos en el presente. Si fue agradable, nos regala un presente placentero; si fue malo, podemos sufrir mucho en el ahora, en el presente. Y luego está el futuro.

Nuestro futuro actual está determinado por hechos positivos o por miedos; ambas cosas tienen sus efectos en el presente.

El tiempo es exclusivamente el ahora, a diferencia de lo que ya pasó o lo que está por venir. No podemos cambiar el pasado; nuestras posibilidades residen en el aquí y ahora y en lo que decidamos hacer.

Por lo tanto, debemos vivir mucho más en el presente. Pero, ¿cómo se hace eso? ¿Y por qué no es lo normal?

Esto también se relaciona con la dualidad de la vida y la tensión que existe entre ellas, que puede hacer que la vida se vuelva desagradable con bastante rapidez.

Tenemos un programa primordial dentro de nosotros, diseñado únicamente para protegernos. Este programa se ejecuta de forma inconsciente todo el tiempo. Incluso tiene nombres, como "el perro guardián interior" y muchas otras denominaciones.

Sin embargo, esto es solo una parte de ese programa, pero quien lo entiende un poco puede desarrollarse de forma muy sencilla y eficaz.

Nacemos en un entorno muy peligroso. Si nuestros padres no nos hubieran criado con amor y nos hubieran impulsado, no habríamos sido capaces de sobrevivir.

Debemos nuestro estado actual a las experiencias y los procesos que se han almacenado en nosotros como rutinas fijas a lo largo de los años.

Nuestra posición actual dependerá de lo bien o mal que se haya logrado eso.

Si tenemos la suerte de tener un hogar seguro y un entorno lleno de amor y abundancia, llevaremos una vida mucho mejor que las personas que no tuvieron esa oportunidad.

Sin embargo, cada persona puede trabajar en su presente, si es consciente de cómo hacerlo y tiene la voluntad de cambiar su situación.

Lo primero es entender cómo funciona nuestra naturaleza. Nuestro cerebro almacena todas las experiencias y las clasifica en diferentes niveles de utilidad: bueno, malo, útil, peligroso, provechoso, etc.

Tenemos un guardián que nos protege. Solo hace una cosa: compara cada experiencia con las ya existentes y, si aparece algo nuevo, simplemente da la alarma.

Este guardián, al que también se le puede llamar el perro guardián interior, tiene únicamente la tarea de agudizar nuestros sentidos ante lo nuevo y ponernos en modo de precaución.

El guardián no hace esto para molestarnos; lo hace para sernos de gran ayuda.

Es como un filtro protector para la vida. Para que reaccionemos, lo hace con miedo o con sentimientos desagradables, para que realmente reaccionemos y no lo ignoremos.

El guardián está ahí exclusivamente para verificar esta única, pero muy importante, cosa: qué es nuevo y posiblemente un peligro, y qué está probado y en orden.

Sencillo, pero muy fundamental y eficiente.

¿Qué impacto tiene esto en la vida?

Muy grande: Primero, no puedes hacer nada nuevo sin ser frenado por el miedo, las dudas y la pereza. Segundo, tendemos a permanecer siempre en el área donde este guardián no nos molesta.

Quien quiera cambiar su vida para bien debe saber cómo tratar con su guardián. La buena noticia: no estamos a su merced sin voluntad. Tiene una función que podemos utilizar. Esta función se llama confianza.

Si lo nuevo aparece repetidamente y el guardián reconoce que no representa un peligro, empieza a aceptar lo nuevo y permite que se establezca un nuevo hábito, que luego funciona por sí solo.

Así se puede simplificar y perfeccionar toda la vida. Estimo que se necesitan entre 20 y 30 repeticiones y todo funciona por sí solo. Donde antes el miedo y las dudas frenaban, de repente hay alegría y diversión.

Finalmente, algo importante: ¿cómo logramos llegar al presente, crear relajación?

Dependiendo de la situación y la cantidad de problemas, nuestro guardián puede descontrolarse un poco y apenas encontramos paz.

Con una pregunta sencilla se puede crear presencia, porque esto genera realidad y nos sitúa directamente en el aquí y ahora.

Siempre que surjan miedos e incomodidades, pregúntate: "¿Qué problema tengo aquí y ahora?"

En la mayoría de los casos, se llega a la clara respuesta de que no existe un problema agudo y uno puede volver a centrarse un poco, entre las preocupaciones por el futuro y las cargas del pasado.

Cuanto más se entrene esto, mejor se sentirá uno. Si logras observarte a ti mismo con un poco de distancia e influir positivamente con esta información, podrás mejorar muchas cosas y crear bienestar.

Conviértete en el maestro de tu guardián. Sé consciente de que, si conoces a alguien, puedes tratarlo mucho mejor. Incluso si eres tú mismo.

El libro para seguir leyendo

La vuelta de tu corazón

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