Damian Maxson
DAMIAN MAXSON
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Amor

¿En qué pensamos?

Un sentimiento maravilloso, uno de los más hermosos que conocemos, es el amor. No importa si amamos a alguien o somos amados, este sentimiento en su forma más pura siempre está por encima de todo y...

Por Damian Maxson · 22 de julio de 2026 · 2 min de lectura
¿En qué pensamos?

¿En qué pensamos cuando pensamos en el amor?

Un sentimiento maravilloso, uno de los más hermosos que conocemos. No importa si amamos a alguien o somos amados, este sentimiento en su forma más pura siempre está por encima de todo.

Cuando pienso en el amor, la gratitud surge rápidamente en mí; gratitud por el hecho de que sea posible que exista tanto amor y que pueda desempeñar un papel importante y esencial en la vida.

Mi gratitud se dirige entonces a la fuente más fuerte de amor que existe: a la creación misma, a Dios, a Jesús, al Espíritu Santo.

¿Cuál es la mejor manera de expresar la gratitud? La forma más sencilla es con una hermosa oración, con palabras pronunciadas con devoción, dirigidas a Aquel que superó la vida y nos mostró el camino a casa, y que es una luz que nos guía en nuestro camino por la vida.

¿No dijo Él: «El que cree en mí, vivirá eternamente»? Quien entienda esto, así le sucederá. Pero hasta que llegue ese momento, todavía tenemos que vivir una buena vida, lo que ciertamente no es fácil, pero para eso Él también está ahí, ya que la conexión con Él vuelve a equilibrar nuestro espíritu, calma nuestros miedos y cuida nuestro cuerpo.

Aquí, pues, una alabanza al Altísimo, que alguna vez pisó nuestra tierra, que en espíritu aún guía a incontables personas y que representa el caminar correctamente su camino de vida según Su voluntad, día a día, paso a paso, para estar bien preparados para el día en que nuestro cuerpo ya no funcione y lo que cuente sea cuán pura sea nuestra alma.

Jesús Cristo Todopoderoso,

aquí unas líneas para Ti, el Nombre más grande que este mundo haya oído jamás.

Alabo y exalto tu nombre, venero tu obra. En tu nombre, Jesús Cristo, soy poderoso, lleno de energía, una bendición para la vida, para cada persona que encuentro, para todo lo que hago, en tu venerable nombre, en tu divino propósito.

En Ti soy más fuerte que cualquier pensamiento que quiera dañarme, en tu nombre soy más fuerte que cualquier sentimiento que quiera confundirme. En Ti, Jesús Cristo, puedo superar todas las tareas diarias con brillantez y ser una pequeña imagen tuya.

Te doy gracias por todos los años en que me has ayudado y formado. Por todo lo que fue posible contigo y por cada día que puedo caminar contigo y sentir cómo, contigo, con las oraciones y conversaciones, me hago más fuerte y feliz.

Jesús Todopoderoso, eres lo mejor que este mundo haya visto jamás. Por medio de Ti puedo mantener mi conexión directa con mi origen y estoy libre de todo lo que quiera separarme. Ningún pecado, ninguna muerte, nada tiene ya el poder de destruirme.

Como heredero del cielo, la tarea de la vida es poder llevar aquí, con tu ayuda, una vida buena y divina lo mejor posible. Contigo, querido Jesús, esto es posible cada día, por eso te doy gracias de todo corazón. Mi amor más grande y fuerte te pertenece solo a Ti, el Mejor de los Mejores.

El libro para seguir leyendo

La vuelta de tu corazón

Si este texto te toca, en el libro encontrarás mucho más en profundidad: un camino desde la búsqueda al encuentro.