Dios da trabajo y gozo a la vez
«y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.»
«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.»
La conexión
Lo que el Predicador reconoce como un don de Dios en el aquí y ahora, Jesús lo lleva más allá. Él dirige nuestra mirada al Reino de Dios como la verdadera fuente de todos los buenos dones. Si ponemos nuestra confianza en Dios, podemos estar seguros del pan de cada día y del gozo en nuestro trabajo, sin preocuparnos por el futuro.
Meditación
Ayer vimos cómo comer, beber y disfrutar del trabajo es un regalo de Dios. El Predicador reconoce en esto una verdad fundamental sobre nuestra vida. Es una invitación a aceptar el presente y a ver en él la bondad de Dios, en lugar de buscar constantemente 'más', que nunca nos puede llenar por completo.
Pero Jesús va un paso más allá. Él nos libera de la carga de las preocupaciones por el mañana. No nos dice que seamos inactivos, sino que pongamos nuestras prioridades en orden: primero el Reino de Dios. Esto significa alinear nuestra vida con sus valores, buscar su amor y vivir su justicia. Si hacemos esto, Él promete que todo lo demás nos será añadido.
Esta libertad de la preocupación no es una indiferencia ingenua, sino una profunda confianza. Es el reconocimiento de que no podemos ni necesitamos controlarlo todo. Dios cuida de nosotros, día tras día. Esto nos permite hacer nuestro trabajo de hoy con alegría y disfrutar de los pequeños regalos de la vida cotidiana, sin dejarnos paralizar por los miedos al futuro. Cada día tiene sus desafíos, pero también sus dones.
Oración
Amado Padre celestial, te doy gracias por este nuevo día y por los dones que me concedes. Ayúdame hoy a no caer en la preocupación por el mañana, sino a poner toda mi confianza en ti. Muéstrame cómo puedo buscar primeramente tu Reino, en mi trabajo, en mis encuentros y en mis pensamientos. Permíteme reconocer la alegría en mi esfuerzo y en las pequeñas cosas de la vida, porque son tus regalos para mí. Amén.
El hilo
Después de ver ayer la alegría en el trabajo como un don de Dios, hoy dirigimos nuestra mirada a la liberación de las preocupaciones mediante la confianza en la provisión divina. Mañana nos plantearemos qué es lo que realmente importa cuando todo es transitorio.
Confía hoy en que Dios cuida de ti y disfruta de los dones del día.