El nombre «diablo» tiene una connotación tan negativa que solo pensar en él ya produce un efecto adverso.
Por eso, a partir de hoy, para mí ya no te llamas diablo, sino «Déjame en paz».
«Déjame en paz» es también mi objetivo diario: simplemente permanecer en paz durante todo el día. Te convierto en mi meta.
Sin distracciones negativas, manteniéndome siempre concentrado en mis tareas, sirviendo a las personas, sirviendo a la vida y avanzando de forma positiva y productiva. Día tras día.
Así, a partir de ahora, todo lo negativo, ya sean sentimientos, pensamientos o lo que sea, estará asociado al nombre «Déjame en paz».
Déjame en paz, esa es tu nueva tarea, y con esto ya te he dicho suficiente.
Amén
